Opinión: Afición desolada

La semana es dura no sólo para los jugadores, sino también para la afición del Elche. Tras el partido contra el Mirandés, las caras de la gente eran de tristeza y decepción.

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Fotografía: Juan Monzón / Franjiverdes.com

OPINIÓN. Ese gol en el último minuto del Mirandés fue más mortal de lo que podría parecer. Tras el partido del primer equipo jugaba el filial, y como viene siendo habitual, nosotros nos quedamos para ver a los chavales jugar el último partido de la temporada.

El club dejó un margen de unos treinta minutos entre partido y partido, para que la afición que tuviera que marcharse, pudiera hacerlo poco a poco. Durante ese tiempo, las caras de la gente que había ido al estadio eran de mucha tristeza y dolor.

Al hablar con alguno de los aficionados y aficionadas que habían acudido, todos tenían la opinión. “Yo no puedo confiar en este Elche” era la frase que más escuchaba. El problema es que lo decían con verdadero dolor y decepción. Ya no sólo por la derrota, sino por lo acontecido en el partido. Incluso en el anillo pudimos ver a gente que había ido a animar al equipo, con su familia. Pasaron mucho calor para ver al Elche, y se fueron con un mal sabor de boca.

Un segundo tiempo, en casa, apoyado por tu afición, ante el colista y con un jugador más. Se habían dado todas las circunstancias a favor para poder ganar. Pero no se vio a un equipo luchador, sino a un equipo superado contra diez jugadores.

Desquiciado arriba, demasiado precipitado y que no tuvo cabeza para poder superar al rival. Sumado también a la hora de perder el balón y no recuperar posición. Este es el aspecto que quizás enfadó más a la afición.

Se pueden fallar pases, se pueden fallar centros, se pueden fallar ocasiones. Pero donde no se puede fallar es en luchar. Fueron muy pocos los jugadores que perdían un balón, y salían corriendo a intentar recuperarlo. Se quedaban parados, dando opción al ataque rival.

Demasiadas jugadas individuales por banda, que no beneficiaban al equipo. El Mirandés estaba con diez, pero es que el Elche defendía con la mitad. La otra mitad se quedaba arriba, sin recuperar la posición. Las causas de esto pueden ser varias y no tiene por qué ser una. Algo físico, algo psicológico, una suma de ambas… Da igual.

Los jugadores deben de dar más de lo que han dado. Si no pueden hacerlo, pues lo mejor es que dejen paso a los que sí puedan. Porque duele hablar con la afición y ver que han perdido la esperanza en la salvación.

En el descanso del Ilicitano, estuve también hablando con la gente se quedó a verlo. Afición que siempre viaja con el primer equipo, y con el filial. Personas que viven esto con pasión, y que no vienen sólo a un partido. Duele mirarles a los ojos y que te digan “yo no confío en este Elche, no vuelvo a venir a otro partido”. Porque no te lo dicen con rabia, te lo dicen con tristeza. Te lo dicen abatidos y desolados.

Gran parte de la afición ha perdido la esperanza. Es un hecho, y el pasado no se puede cambiar. Muy bien, ¿qué deben hacer los jugadores para recuperar esa esperanza? Defender a muerte el equipo que representan. Recuperar esa esperanza en el césped. No en las redes sociales, no con mensajes o frases. La esperanza de la afición se recupera en el terreno de juego.

Como bien dijo Villagordo en la rueda de prensa, “el césped no engaña”. Tiene razón, el césped no nos miente. En el césped es donde se demuestran las cosas. Donde uno debe pelear, pero no tiene que hacerlo solo. Hay que pelear en equipo, hay que estar unidos como equipo y hay que jugar como equipo. El que no pueda, que sea responsable y deje paso a los que sí puedan.

 

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