Se marcha el alma del fútbol base

La cantina de la Ciudad Deportiva es desalojada para que puedan llevarla los nuevos propietarios. Se termina así con 40 años de servicio y trabajo para el deporte ilicitano.

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Juan Monzón, retirando la foto que en su día firmó para ellos Saúl Ñíguez.

OPINIÓN. Uno de los lugares donde se recomienda almorzar o comer en la ciudad de Elches, es la famosa cantina de la Ciudad Deportiva. Situada justo en la esquina del Díez Iborra, ha sido un lugar de reunión tanto para los equipos de la ciudad como los que venían de fuera.

Da igual la categoría, tanto si eran equipos de Segunda B, Tercera División, Juvenil División de Honor, Liga Nacional, Preferente o Liga Autonómica. Todos los equipos tenían sitio para degustar la famosa tortilla de patatas que allí se preparaba.

Un lugar de reunión tanto para los familiares como de los propios jugadores y jugadoras. De hecho, no hace mucho el Juvenil ‘A’ del Elche estuvo disfrutando de un almuerzo en dicho lugar.

Pero no es sólo el Elche CF, es también todos los equipos que componen la propia Ciudad Deportiva. Celtic Elche, Pablo Iglesias, Unión Deportiva Ilicitana, Intangco, Ilicitana Raval, CD El Altet, CD Carrús, Hélike, Kelme…y seguro que algún equipo me dejo.

Todos han formado parte de esta cantina, que lleva 40 años en las mismas manos. Se ha ido pasando de generación en generación, sin perder nunca el alma que conectaba con la gente que practicaba deporte en Elche.

Porque ya no es sólo la comida o los precios. Es el ambiente, es el trato hacia la gente y el prestar un servicio de calidad. Hecho con cariño y con humor, por parte de todos sus trabajadores.

Es una parte tan importante de la ciudad, que incluso generaciones han venido siguiendo con el paso de los años. Muchos son los casos de personas, siendo niños, que sus padres los llevaban a la cantina de la Ciudad Deportiva.

Con el paso de los años, esos niños crecían y se hacían adultos. Llegado el momento, llevaban también a sus hijos a la cantina. Como una especie de tradición, que se iba transmitiendo de padres a hijos o de abuelos a nietos.

Una tradición que hoy pone punto final. Hoy se termina una era. El alma del fútbol base se marcha del propio lugar donde nació.

Pero no se preocupen, porque no se marchan muy lejos. Van a seguir ahí, muy cerca, porque las personas de Elche, todos los ilicitanos e ilicitanas de la ciudad merecen seguir con la tradición.

Una de las famosas tortillas que se preparaban en la cantina.

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